miércoles, 21 de abril de 2010

A la deriva

Una de las cosas que más me gustan del verano es darme un bañito en la piscina o en la playa, si tengo ocasión. Me encanta poder burlar el calor con un buen chapuzón. Es tan refrescante... y tan asqueroso...
Ya os imaginaréis por qué lo digo, ¿verdad?

Lo cierto es que no motiva mucho estar nadando tranquilamente en la piscina y estar a punto de tragarte una tirita con su correspondiente costra, de algún/a desgraciado/a, que flota a la deriva.

Deberían explicar a todas aquellas personas que compren tiritas, que en contacto con el agua, estas se despegan y se van a vivir su vida, asqueando y atragantando al personal.

Además, si nos paramos a pensar un momento, nos daremos cuenta que estas situaciones siempre tienen lugar. SIEMPRE. Parece que en las piscinas tienen contratadas a varias personas para que cada día depositen una tirita usada en cada piscina, porque sino parece que les falta algo.

Malditos/as... como pille a alguno/a le pongo un esparadrapo en los huevos...

Eso en las piscinas, asi que imaginaos lo que os podréis a llegar a encontrar en el mar... pero no voy a entrar en eso, porque sino no acabo nunca.
Asi que ahí queda esta asquerosa protesta.

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