jueves, 25 de marzo de 2010

Odisea

Hay muchos días en los que regreso indignada a casa.
¿La razón? La gente no sabe andar.

Me explico.
Vas por la calle tranquilamente, y al igual que tu, hay cientos de personas más que se están desplazando hacia diversos lugares.
Unas van en tu dirección, otras al contrario. Gente que viene y va, que suben, que bajan... en fin, las posibilidades son amplias.

Por gente entiendo la población en general, que puede ser dividida en varios sectores o grupos: niñ@s, adolescentes, adultos y personas mayores. Que también podríamos dividir a su vez en subgrupos, pero en esta ocasión vamos a dejarlo así.
No hay que olvidar, que debemos incluir un grupo adicional: el reino animal, que también influye bastante, como comprobareis a continuación.

Bueno, como decía, vas desplazándote. Dependiendo de la prisa que lleves iras más o menos rápido, pero independientemente de ello, siempre hay gente que va a una velocidad menor que tu. Normalmente suelen ser personas mayores, gente que esta dando un paseo...
Cuando se producen estas situaciones, intentas realizar una maniobra de adelantamiento.
En ocasiones cuesta, pero aún así es posible. Piensas: "No pasa nada, son niñ@s, seguro que yo era igual". Y te olvidas. Luego te cruzas con un grupo de jóvenes y no suele haber problemas.
Sigues andando y andando...

Otras veces realizar dicha maniobra de adelantamiento es literalmente imposible.
Tu intenta adelantar a un grupo de ancianitas, por una acera de dos metros de ancho, mientras ves que de frente se acerca un ciclista. Es una verdadera odisea.
El caso es que el ciclista esta tratando de buscar un hueco (inexistente) entre las ancianas. Entonces se te enciende la bombilla y sonríes tod@ confiad@, mientras piensas: "Bien, cuando pase el de la bici voy corriendo hacia el hueco que deje al pasar y las adelanto".

Reitero: ES IMPOSIBLE.

El osado ciclista intenta pasar, pero antes de superar al grupo de ancianas te das cuenta de que algo marcha mal y ves la causa: los gases tóxicos en forma de kilos de laca de grupo de ancianas, que resulta que acababan de salir de la peluquería en tropel.
Entre mareos el ciclista se tambalea y cae redondo entre los huecos de los coches aparcados.

Cabread@ al ver que tu única opción de pasar se desvanece, decides traspasar ese obstáculo por la fuerza, si es necesario.
Coges aire y te tapas la nariz para no caer anestesiad@ como el desafortunado ciclista. Avanzas y cuando estas a punto de atravesar el grupo, notas algo bajo tu pie. Bajas la vista temiéndote lo peor... y ¡Premio! acabas de pisar una plasta de perro.
Maldices hasta el infinito a todos los perros del mundo y sobretodo a sus respectivos dueños, y deseas con toda tu alma estamparles en la cara el "regalito" de su chucho que acabas de pisar.

Llegados a este punto, y después de limpiarte la suela como puedes, decides hacer lo que deberías haber hecho hace siglos: cambiar de acera. Pero por supuesto tus problemas no acaban aquí, ya que estas a punto de morir atropellado por un autobús, un tipo con una scooter y el maldito tranvía.

Ya derrotad@, cabread@, habiéndote cagado en el universo entero, llegas por fin a tu destino, eso si no has decidido regresar a tu casa, para evitar tanta mierda (literal).

Y es que aunque haya exagerado "ligeramente", es cierto que a mucha gente deberían encerrarla hasta que aprendieran a andar sin estorbar al resto del mundo.
Vale que a veces nos despistemos. Eso nos pasa a tod@s. Pero es que lo de ciertas personas no es ni medio normal.

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